2/4 Cómo convencer a dirección de un proyecto de digitalización (cuando “todo funciona”)
Como responsable de calidad, uno de los mayores retos no es técnico.
Es organizativo y económico.
La realidad en muchas plantas es esta: los procesos funcionan, se cumple con las auditorías y la producción no se detiene.
Entonces surge la pregunta inevitable desde dirección:
“¿Por qué invertir ahora si ya estamos funcionando?”
Este artículo trata precisamente de eso: el coste de no decidir.
1. El mayor riesgo no es cambiar, es no ver lo que pasa
Cuando los datos de calidad y producción viven en papel, Excel y correos:
- La información llega tarde
- Los problemas se detectan cuando ya han ocurrido
- Las decisiones se toman con datos incompletos
Desde dirección, esto implica riesgo operativo invisible:
- Incidencias que podrían haberse prevenido
- Desviaciones que se repiten sin análisis
- Dependencia excesiva de personas clave
La falta de visibilidad no significa que no haya problemas, significa que no los vemos a tiempo.
2. El coste de la pasividad (que casi nunca se calcula)
No digitalizar también tiene un coste, aunque no aparezca en el presupuesto:
- Horas improductivas dedicadas a recopilar datos
- Retrasos en la toma de decisiones
- Riesgo elevado en auditorías y retiradas
- Dificultad para demostrar control ante clientes y certificadoras
- Maquinaria parada por demoras en comunicación entre jugadores clave: calidad-Producción-Mantenimiento
Este coste se diluye en el día a día, pero impacta directamente en margen y reputación.
3. Dirección no compra software, compra control
Un error común es presentar la digitalización como un proyecto técnico.
Desde dirección, el enfoque correcto es otro:
La digitalización aporta:
- Mayor control del riesgo
- Información fiable en tiempo real
- Capacidad de anticipación, no solo reacción
- Datos objetivos para decidir inversiones y mejoras
No se trata de “más datos”, sino de mejores decisiones.
4. Por qué estos proyectos suelen bloquearse
Desde nuestra experiencia, los frenos habituales son:
- “Esto es solo para calidad”
- “IT ya está saturado”
- “No está presupuestado”
- “Ahora no es el momento”
Lo que falta no es voluntad, es una visión clara del retorno de inversión y del riesgo de no actuar.
5. El papel del Responsable de Calidad como traductor
El Responsable de Calidad está en una posición única:
- Entiende el riesgo operativo
- Conoce la realidad de planta
- Habla el lenguaje de auditorías… y debe aprender el de negocio
Su rol no es imponer una herramienta, sino traducir problemas operativos en impacto económico y estratégico.
6. Un enfoque que dirección sí entiende
Los proyectos que avanzan suelen plantearse así:
- Implantación gradual, sin parar la planta
- Inversión contenida y escalable
- Resultados visibles en meses, no años
- Convivencia con sistemas existentes (ERP, MES)
No es una apuesta a todo o nada.
Es una decisión progresiva de mejora del control.
7. La pregunta clave para dirección
Al final, la pregunta no debería ser:
“¿Cuánto cuesta digitalizar?”
Sino:
“¿Cuánto nos cuesta seguir como estamos?”
En un entorno con más exigencias, menos margen y mayor presión regulatoria, no decidir también es una decisión.
Reflexión final
Estos proyectos no avanzan por tecnología, sino por claridad en el riesgo y el retorno.
Cuando dirección entiende que la digitalización:
- reduce riesgo,
- mejora control,
- y protege el negocio,
la conversación cambia por completo.